Tejo
Adquirí este tejo hace ya más de cuatro años. En el momento de la compra su estado era lamentable. Su follaje estaba amarillento debido a que sufría clorosis férrica y sus crecimientos eran pobres y lánguidos. A pesar de ello me decidí a adquirirlo por su grueso tronco, ya que confiaba en poder devolverle la salud con un cultivo correcto.
Estaba plantado en un gran contenedor de plástico y lo primero que hice fue cambiarle la tierra. Al sacarlo de la maceta pude comprobar cual era el problema. Apenas había raíces y las pocas que había estaban en la tierra de relleno. En el interior del cepellón original no había nada, sólo una compacta arcilla negra que no dejaba que este tejo emitiera raíces.
Lo trasplante a raíz desnuda y a partir de ahí el único trabajo consistió en regar correctamente y proporcionarle los cuidados necesarios para su recuperación.
|
Año 98. Plantado en una maceta de entrenamiento, a la espera de que su salud mejorara.
|
|
Finales del 99. El tejo ya estaba recuperado y se podía comenzar con el modelado. El punto más importante sobre el que trabajar era la fea cicatriz de poda del tronco.
|
|
Ahuecando el tronco y pelando parte de el para crear venas se disimulo la gran cicatriz del frente.
|
|
Después de las maderas se trabajo la copa, alambrando hasta el último brote para conseguir un buen acabado.
|
|
Octubre del 2.000 tras el trabajo.
|
El artículo al completo ha sido publicado en la revista Bonsai Actual nº 80
< volver
|