Trabajo con coníferas en Estella
Desde hace tiempo, este grupo de amigos se reúne periódicamente en Estella (Navarra) para trabajar sus árboles. Además de sus reuniones periódicas, una vez al año, traen a un profesional para que les guíe en un taller, que yo he impartido estos dos últimos años.
Esta continuidad me permite proyectar los trabajos a largo plazo y poder llevar así un ritmo de trabajo más lógico, respetuoso con el árbol y por tanto, con mejores resultados.
A continuación tenéis una selección de los árboles trabajados. Algunos de ellos están en su primera fase de modelado, otros más avanzados, pero todos resultaron muy interesantes, instructivos y de espectacular transformación.
Trabajamos durante dos días intensamente, aunque también hubo tiempo para las risas y la buena comida. A continuación os presento a este grupo de amigos y sus trabajos.
El equipo. Todos sudaron la camiseta durante el largo fin de semana.
(De izq. a dcha. y de arriba abajo) Iván, Pedro, Paco, David y los dos únicos miembros del "colectivo Sahuin" Josu y Antonio, de Pamplona. Faltan en la foto las dos mujeres miembros del grupo, Asun y Juani.
Lo de este grupo es como la irreductible aldea gala de Asterix. Disfrutar haciendo bonsái y aprender es toda su ilusión. Están al margen de malos rollos, habladurías, precios de árboles y envidias. Es posiblemente (y sin menospreciar a nadie) el grupo más auténtico que he conocido en los últimos años.
Galería
El alerce de Pedro antes del trabajo. El año anterior ya trabajamos sobre este árbol. En aquel momento se dobló la parte superior del tronco con el tornillo y el tensor que se adivinan en esta foto.
Después del trabajo. Para este año estaba reservado el trabajo de ramas.
Esta impresionante sabina negra (juniperus phoenicea) de Josu también fue trabajada el año anterior. Según la posición original de las ramas este que vemos en la foto no podía ser el frente, pero después de una delicada operación de cirugía arbórea se modificó su posición para poder mostrar este frente, que es donde están todas las maderas interesantes. Después Josu la cultivó durante toda una estación de crecimiento. Debió hacerlo muy bien, porque un año después de la operación la sabina estaba pletórica de salud y fuerza.
Después de ordenar todas las ramas. Ahora hay que seguir cultivando el árbol para lograr densidad. Esta vez los crecimientos deben ser más contenidos, por lo que habrá que pinzar correctamente cada nuevo brote. En un año más el árbol estará listo para pasarlo a una maceta de Bonsai.
Aquí tenemos a Paco junto a la sabina de Antonio. Esta es sin duda una sabina de forma "rara". La línea del tronco no estaba muy definida, pues tenía varias ramas gruesas, mirando cada una para un lado, que creaban cierta confusión…
…pero la madera de la parte central del tronco era de mucha calidad. Finalmente resulto ser uno de los árboles del taller con más carácter. Ahora que la estructura queda clara hay que cultivar durante un año y a partir de ese momento comenzar a refinar el follaje.
Da gusto trabajar con árboles tan vigorosos como este tejo. De hecho, sólo se deberían trabajar los árboles que estuvieran en este estado de salud. Antonio, su propietario me dejó plena libertad para podar y aproveché la oportunidad…
Todo el interés de este árbol está en el nebari, en la parte baja del tronco y en la primera rama. El resto era una gran rama relativamente delgada y recta de la que salía todo el verde, pero que carecía de interés. Por lo tanto la eliminé sin mayor miramiento. Ahora el tronco muestra toda su fuerza y conicidad. El verde llenará la copa de nuevo en muy poco tiempo. Habrá que estar atento al control de los chupones que llenarán el tronco a la llegada de la primavera. El trasplante queda para un año más tarde.
Este es un árbol especial, con mucho carácter y una peculiar formación circular que se repite en jines y primera rama de la derecha. Es un Pinus uncinata y su propietario es Paco, el anfitrión.
El dilema era cortar o no cortar la primera rama. Quitándola el árbol pierde su carácter particular y si se deja con la forma actual la copa se hace demasiado voluminosa para un tronco tan estilizado. Finalmente cubrí con ella el lateral derecho y la parte trasera. Así le quitaba importancia pero tampoco la eliminaba.
Otro uncinata, este de Antonio, de línea muy elegante pero muy inestable.
La barra de hierro se puso únicamente para tener un punto de apoyo en el lugar necesario desde el que tirar y volver el ápice sobre la base. Con este movimiento el árbol queda equilibrado
Este es el árbol de Pedro. Se trata de otro uncinata. Son tres troncos o tal vez tres ramas, pues no nacen desde la misma base, sino de un poco más arriba. No obstante no lo considero demasiado problemático si el arreglo de líneas y volúmenes se hace bien.
Después del trabajo todos los troncos tiene el mismo movimiento, hay orden y cada uno de los árboles es de un tamaño diferente.
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